9. Problemas simpáticos

"Insomnio" de Erika Seguín Colás (2017)

Y llegaron los medicamentos y de todos modos Natalia vivía de taquicardia en taquicardia así que su médico decidió hacerle un holter; es decir, conectarla a un aparato portátil durante 24 horas que le mediría pulsaciones por minuto, actividad cardíaca y lo más novedoso: la actividad de su sistema nervios autónomo.

Esta maravilla tecnológica fue instalada en el cuerpo de mi hija una tarde y así se fue a casa, luego a dormir, a la escuela, de vuelta a casa y cumplidas las horas fuimos a que se lo quitaran y bajaran la información que se guardó en la memoria de dicho aparato.

Al colocarlo, el médico le indicó que el aparato tenía algunos botones que le permitían indicar si estaba pasando por un evento estresante, si se sentía mal, si estaba en medio de una crisis.

Una vez retirada la memoria del holter, en un minuto estaban los resultados en la pantalla de la computadora del médico y una copia en mi correo electrónico. El diligente aparato había registrado 17 eventos de taquicardia (!!!) y curiosamente Natalia sólo presionó el botón de "me siento mal" en 13 ocasiones y todas ellas fueron una vez pasada la taquicardia; es decir, se siente mal cuando el corazón regresa a su ritmo. Mi hija se había habituado a vivir con taquicardia y eso me llenó de tristeza.

Para mi, lo más revelador de ese estudio fue la actividad del sistema nervioso autónomo, pero, antes de decirles cuáles fueron los resultados haré mi habitual pausa para nuestra micro cápsula científica.

El sistema nervioso autónomo se divide en dos subsistemas: simpático y parasimpático. El simpático es responsable de mantener al cuerpo despierto, en estado de alerta e incluso listo para huir o utilizar la fuerza en caso de peligro. Es ese sistema que te permite dar un salto olímpico cuando te van a atropellar o te vas a caer; es el que te impide sentir dolor en un accidente para que puedas salvar tu vida. Por supuesto, acelera el corazón, provoca sudoración y evita que tengas sueño. 

Por su parte, el parasimpático comienza a trabajar durante los períodos de digestión y descanso; es el que nos ayuda a desconectarnos, a estar en letargo cuando es requerido para que el cuerpo se cargue de energía otra vez y el simpático pueda cumplir sus funciones.

Pues bien, lo que sucede con Natalia es que el sistema simpático está activado 20 horas al día mientras que el parasimpático se activa ligeramente un par de horas en la madrugada y con más fuerza a las 4 de la tarde como para digerir la comida. Aquí les comparto la gráfica de sus resultados, las "llamaradas" de abajo es el sistema simpático, y los "manchones" que debieran ser llamaradas situados a mitad de la gráfica son el sistema parasimpático.


¿Cómo se puede vivir con el cuerpo en estado de alerta 20 horas? Descubrí que la vida de mi hija es más agitada que la del mismísimo Mogwli de "El Libro de la Selva"; vive como si tuviera que estar alerta de no ser mordida por una víbora, preparada para luchar cuerpo a cuerpo con una pantera y en sus marcas para correr en caso de toparse con una estampida de elefantes.

Este simpático problema explica tanta taquicardia, tanto agotamiento y tanto insomnio. ¿Qué se puede hacer? Con medicinas, no mucho, a menos de que tomara pastillas para dormir y luego para despertar lo cual no haremos de ninguna manera.

De nuevo cambios en la vida: meditación para relajarse, un difusor de aromas relajantes y luces led de colores tenues en su cuarto para dormir, cortina que aísle por completo la luz, un baño antes de acostarse, ejercicio que requiera mucha noradrenalina para gastarla por ahí y no guardarla permaneciendo en estado de alerta.

Así que bueno, ahora Natalia juega squash una vez por semana y le pega con furia y pasión a la pelota; prepara su cuarto para dormir lo más tranquila que pueda, toma su medicamento desde las 6 ó 7 de la tarde para que para las 9 ya esté en el apogeo de su efecto y procura llevarse la vida con calma aunque seguro ustedes saben que en el mundo contemporáneo eso no siempre es fácil.

Paciencia y adaptación, debería ser nuestro lema, y de lo que hemos seguido aprendiendo al respecto les contaré en la próxima entrada de este blog.

Espero que hoy en verdad tengan dulces y profundos sueños....

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